(The LEGO Batman Movie; Chris McKay, 2017)
La gran ironía de LEGO Batman: La película es que una figura de plástico animada por computadora haya dado más vida al cruzado encapuchado que Ben Affleck, el actor que lo interpretó en Batman v. Superman: El origen de la justicia el año pasado. Pero LEGO Batman no sólo supera al prematuro clavo al ataúd del universo cinematográfico de DC que fue lo último de Zack Snyder; ninguna película, salvo quizá Batman: El caballero de la noche, ha convertido al superhéroe en un personaje tan matizado y digno de análisis. Tonalmente, es una bestia totalmente diferente a la aclamada y relativamente realista adaptación de Christopher Nolan; su exagerado y colorido prólogo de acción encuentra al Guasón, el payaso príncipe del crimen y archienemigo de Batman secuestrando un avión que carga con una imposible cantidad de explosivos, un plan que no estaría fuera de lugar en el absurdo Batman de los sesentas.
Esta versión del personaje, aparecida por primera vez en un papel reducido en La gran aventura Lego, es la cumbre de la genialidad, o por así es cómo éste se ve a sí mismo. Puede detener al Guasón y a su banda de secuaces sin derramar una gota de sudor plástico. Pero más que el ser vencido por enésima vez por su archirrival, lo que al payaso más le duele es que éste no parezca reconocer el vínculo emocional que de seguro existe entre los dos enemigos eternos. LEGO Batman plantea a Batman y al Guasón como un romance asimétrico, en el que un lado se adhiere desesperadamente a alguien que ni siquiera le puede responder con un “te quiero” (o un “te odio,” en este caso). Batman no puede ser parte de una relación, ni siquiera una de héroe-villano, porque es una figura misteriosa y solitaria que vive en las sombras y todo eso. Más que burlarse de él, la película LEGO Batman encuentra en la parodia de tortura emocional, masculinidad y capacidad que es su héroe titular una inteligente reinterpretación del personaje y su psicología. El momento decisivo de su vida sigue siendo la muerte de sus padres, pero no porque ésta lo haya inspirado a querer corregir los males e injusticias de Ciudad Gótica. Es el momento decisivo de su vida porque lo obligó a retirarse dentro de sí mismo, a esconder las emociones que en el fondo lo afligen detrás de una profundidad fingida y frío distanciamiento. Se esfuerza demasiado por impresionar, por convencer a los demás que está bien.
Lo que hace que LEGO Batman funcione tan bien, más que su animación meticulosa y palpable, más que su casi infinita provisión de chistes, es que su historia se deriva tan orgánicamente de la personalidad de este Batman. Buscando vengarse de él, el Guasón hace lo único que en verdad puede sacarlo de sus casillas: se entrega a sí mismo y a sus secuaces a la nueva comisionada de policía, Barbara Gordon, por ende, eliminando todo el crimen de Ciudad Gótica. Batman no tarda en ponerse aburrido y paranoico. La otra parte de la película, aunque algo más convencional y menos ingeniosa, es la que le da su empuje emocional. Después de un malentendido en una gala local, Bruce Wayne, el álter ego multimillonario de Batman, adopta al pequeño Dick Grayson como su hijo. La presencia del alegre e hiperactivo niño amenaza la imagen reservada y adulta que Batman tiene de sí mismo, pero dado que éste lo necesita para robar un artefacto que le permita transportar al Guasón a una prisión en otra dimensión, Batman termina convirtiendo a Dick Grayson en su colorido secuaz, Robin.

Aún con la sólida relación que se forma entre esta pareja dispareja de padre e hijo, LEGO Batman carece de la emotividad de La gran aventura Lego. También le hacen falta algo comparable a su incisivo, maduro tratamiento del heroísmo y la claridad y control de sus escenas de acción; LEGO Batman ocasionalmente desciende al nivel de simple y colorido caos visual. El director Chris McKay, no obstante, mantiene el humor rápido y alegre, y el corazón de la película en el lugar correcto. La película está llena de referencias a otras películas de Batman e imágenes y chistes que de verdad complementan la historia. La solitaria rutina de Batman en su mansión y cueva no sólo divierten por la forma en que se apropian del cliché, sino que resaltan lo aislada que es en realidad la vida de Batman y lo poco que éste parece darse cuenta. El clímax convierte la lección de unidad y cooperación que Batman debe aprender en una metáfora dolorosamente obvia, pero esa es la idea.
Si LEGO Batman se siente fresca y hasta innovadora a pesar de sus descarados orígenes comerciales (es una película basada a la vez en una marca de juguetes y en un cómic de superhéroes), es en parte porque parece estar un paso adelante del blockbuster estadounidense; se siente como el siguiente paso en su escala evolutiva. Sus compañeros y rivales en la taquilla mundial se han vuelto cada vez más referenciales, confiando más en el conocimiento del público de personajes, productos o películas ya existentes, que en la narrativa y técnica cinematográfica. LEGO Batman supera a tantos de sus contemporáneos en estos dos aspectos; además de su guion cuidadosamente ensamblado cuenta con impecables composiciones animadas. Pero al momento de invocar encarnaciones pasadas o señalar sus propias inconsistencias, está años luz delante de ellos.
La fascinación que la película tiene con su personaje y con sí misma puede tornarse algo excesiva; ninguna película de Batman parece existir tanto en un vacío como esta. Cuando saltó a la pantalla grande por primera vez, el personaje ya era icónico, pero siempre sirvió como vehículo para algo más. A Tim Burton le permitió dar rienda suelta a su disparatada creatividad visual. A Nolan explorar la rara vez explorada ética y moral del superhéroe. LEGO Batman está interesada en Batman porque es Batman. Es un trabajo de total devoción. Yéndonos a los extremos y aplicando sus lecciones a gran escala, la película sugiere que, para mantenerse a flote, Hollywood no tiene por qué cambiar radicalmente o innovar cuando puede canibalizarse a sí mismo.
LEGO Batman no entiende nada que no sea Batman. No obstante, parece entender la idea de Batman mejor que cualquier otra película. Reconoce el atractiva que es la fantasía de un multimillonario que combate el crimen con juguetes de alta tecnología, con una complicada historia de fondo y una estoica personalidad. Pero también reconoce lo adolescente de esta fantasía y cómo no debería tomarse de todo en serio. LEGO Batman claramente le tiene mucho cariño a su personaje titular, pero no sólo no se lo toma en serio, sino que se ríe de él y con él. Y no es difícil reírse con ella.