(Bang Gang: Une historie d’amour moderne; Eva Husson, 2017)

Las películas se han acostumbrado y nos han acostumbrado a ver al acto sexual de una forma u otra: como una glamorosa indulgencia para titilar a un segmento específico de su público, como una decoración en una historia de amor, siempre mencionada, pero nunca visible o como un acto pecaminoso que sólo puede traer consecuencias negativas, ocasionalmente llegando hasta destruir vidas enteras. Estos tres enfoques suenan totalmente diferentes, pero en el fondo, contribuyen a verlo como algo prohibido y vergonzoso, que es mejor nunca discutido. Si Bang Gang: Una moderna historia de amor se siente tan liberadora y especial es porque presenta al sexo como todo esto y más, como un fenómeno complicado con numerosas aristas. Y sí, también como algo atractivo y divertido.

El debut cinematográfico de la directora francesa Eva Husson no es una película perfecta. Su elenco de personajes, a la vez homogéneo y numeroso, a veces desorienta y nos impide anclarnos a un punto de vista particular. Al mismo tiempo, Bang Gang no es una película sobre alguien en particular, sino sobre las distintas formas en que el deseo juvenil puede expresarse. Situada en la ciudad costera de Biarritz, Bang Gang sigue a un grupo de adolescentes de clase media con mucho tiempo libre, una mayor conciencia de sus cuerpos, y ganas de explorar el de otros. Laetitia (Daisy Broom), una joven virgen con padres estrictos, no sale mucho salvo con su mejor amiga George (Marilyn Lima). George tiene un novio, Alex (Finnegan Oldfield), cuya madre está viviendo temporalmente en Marruecos, dejándole la casa a su disposición. Él y su mejor amigo Nikita (Fred Hotier) saben cómo quieren usarla y para nada esconden sus intenciones: cuando George y Laetitia los visitan, Nikita les enseña un video de Sasha Grey y se desnuda frente a ellas. George ni se inmuta, ella y Alex deciden regresar a la casa a hacerlo en medio de la sala, dejando a Laetitia se queda con Nikita, obligada a seguirle la corriente.

Pero es con Alex y no con Nikita con quien Laetitia finalmente pierde su virginidad. Porque el novio de su mejor amiga muestra interés en ella durante una fiesta, y porque George le dijo que entre ella y Alex no había gran cosa, Laetitia acepta. Este malentendido telenovelesco lleva a una despechada George a proponerles a los asistentes de la fiesta un juego (“como verdad o reto con sólo retos”) que termina en sexo grupal. Los teléfonos con cámaras y las drogas no tardan en entrar a la ecuación. Las fiestas se convierten en una ocurrencia frecuente y a Alex y Nikita se les ocurre transmitirlas por internet en una cuenta que esperan mantener secreta. Laetitia y George se pelean cuando esta última se entera de que Alex y Laetitia se acostaron, pero ambas no dejan de asistir a los “bang gangs” que se siguen organizando. George se involucra con tantos como puede. En uno de estos encuentros conoce a Gabriel (Lorenzo Lefevbre), un tímido y sensible joven con quien pronto se encariña. Un tierno romance, un vínculo sincero nace entre ellos, quizá el único entre los embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual que no tardan en afligir al grupo.

Bang Gang_Una moderna historia de amor_1

Bang Gang fácilmente podría haberse convertido en pornografía o en propaganda moralista. No obstante, no deja de tratar su tema con inteligencia, permitiéndonos armar nuestra propia opinión de su compañía de adolescentes. “Algunos jóvenes pelean por la revolución. Ustedes pelean por cogerse todo lo que se mueva,” dice uno de los padres de los jóvenes cuando se entera de lo que han estado haciendo. No está equivocado, pero si el sexo adolescente es tan mal visto por los adultos, ¿por qué no iban a querer sus hijos rebelarse a través de él? Cuando Laetitia acepta perder su virginidad con Alex, podemos notar que lo hace en tanto por curiosidad y atracción que porque sus padres se lo prohíben rotundamente. La emoción de romper las reglas es tanto o más fuerte que todo lo demás. Al mismo tiempo, ¿qué tanto se pueden estar rebelando Laetitia o George si lo hacen sucumbiendo a la presión de sus compañeros, dándole a los muchachos lo que ya desesperadamente desean?

Por supuesto que Bang Gang está llena de escenas de sexo, pero como toda efectiva pieza de erotismo, sabe que sugerir es más efectivo que mostrar. Por esta razón, el acto nunca se convierte en algo puramente mecánico y el apetito insaciable de sus personajes nunca deja de ser palpable. Husson encuentra una forma efectiva de meterse a la mente de sus personajes. La etérea partitura de sintetizador de White Sea y la poética fotografía de Mattias Troelstrup capturan el nerviosismo, la incomodidad y la frustración que frecuentemente acompañan a la sexualidad juvenil. Detalles como las reacciones de los actores nos dicen que sus personajes de verdad desean y sienten lo que la película dice que desean y sienten. Otros resultan un tanto menos efectivos y no me los puedo explicar del todo. Me refiero a la narración que aparece de vez en cuando captura la importancia cuasi-poética con que los adolescentes suelen desproporcionar sus problemas del día a día, y las constantes noticias sobre choques de trenes que se escuchan de vez en cuando en el fondo.

Estos detalles, ¿reflejan la mentalidad de la película, o la de sus personajes? ¿Están las dos siquiera separadas? ¿Es justo que los personajes le den tanta importancia al sexo cuando su hedonística cruzada parece haber tenido tan pocas consecuencias? Bang Gang parece sugerir que el tabú social del sexo es y siempre ha sido desproporcionado. Y la ironía más grande es que, para algo tan central a nuestras vidas y nuestra cultura, nuestro tratamiento del sexo suele hacerlo sólo lo hace más abstracto y difícil de comprender. ¿Es el sexo una mera una necesidad biológica? ¿Un instante de éxtasis para atontar los sentimientos? ¿Una forma de rebelión? ¿De lograr una íntima y profunda conexión humana? Bang Gang opina que es todo esto y más, y ni por un momento duda en enfrentarlo directamente, lo que hace que la cita de Jung que usa como epígrafe: “Uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad,” se sienta especialmente apropiada.

★★★