Hace algunas semanas, el director Martin Scorsese desató una ola de controversia cuando, en una entrevista para la revista británica Empire, dio sus comentarios sobre las películas de Marvel y de superhéroes en general. Éstos han sido ampliamente malinterpretados y distorsionados, por lo que vale la pena presentarlos aquí de manera completa (traducción mía):
No las veo. Lo intenté, ¿sabes? Pero eso no es cine. Honestamente, lo más cercano que puedo pensar a ellas, tan bien hechas como están, con actores haciendo lo mejor que pueden bajo las circunstancias, son los parques temáticos. No es el cine de seres humanos tratando de transmitir experiencias emocionales y psicológicas a otro ser humano.
Uno puede imaginarse cómo un comentario cómo éste podría volverse inflamatorio. La frase “no es cine” en particular parece elitista y desdeñosa. Fanáticos y creativos vinculados con la franquicia cinematográfica más taquillera de la historia respondieron; algunos, como el actor Robert Downey Jr., lo hicieron de manera conciliatoria; otros, como el jefe ejecutivo de Disney Bob Iger, alimentaron un conflicto que no existía en realidad.
Exactamente un mes después de la publicación de sus primeros comentarios, Scorsese profundizó en ellos en una columna para el New York Times. Es una pieza equilibrada, inteligente, en la que queda claro tanto el amor del veterano director por el arte del cine y su preocupación por el actual estado de la industria. No hay insultos fáciles a Avengers: Endgame o Pantera negra ni ninguno de los aclamados y taquilleros blockbusters de la marca. Queda claro que su mayor agravio es la forma en que han desplazado a películas más pequeñas y diferentes de las salas de cine, no con las películas en sí.
¿De dónde sale el pleito entonces? Quizá porque las narrativas mediáticas se nutren del conflicto y los comentarios de Scorsese dan la impresión suficiente de uno. Digo esto no para condenar a los medios que cubrieron la noticia, a su vez sujetos a las presiones comerciales de su propia complicada industria. Lo hago porque el teatro que sus comentarios originales han inspirado distrae la atención de problemas en la industria que nos deberían preocupar a fanáticos de Marvel y de Scorsese por igual. Concluyo con dos citas relevantes de su columna en el New York Times:
Actualmente, en muchos lugares de Estados Unidos y del mundo, las películas de franquicias son tu primera opción si quieres ver algo en el cine. Este es un momento precario en cuanto a la exhibición, y hay menos teatros independientes que nunca. La ecuación se ha volteado y la emisión en directo se ha convertido en el sistema principal de exhibición. Sin embargo, aún no conozco a ningún cineasta que no quiera hacer películas para que sean proyectadas en la pantalla grande, frente a una audiencia.
(…)
Existen personas en la industria con una absoluta indiferencia sobre el aspecto artístico y una actitud displicente y posesiva —una combinación letal— sobre la historia del cine. Lamentablemente, la situación es que tenemos dos campos separados: el entretenimiento audiovisual mundial y el cine. De vez en cuando se solapan, pero eso sucede cada vez menos. Y me temo que el dominio económico de uno está siendo utilizado para marginar e incluso menospreciar la existencia del otro.