Del 27 de octubre al 1ro. de noviembre se estará llevando a cabo la edición número 19 del Festival Internacional de Cine de Morelia, una de las celebraciones más importantes del cine mexicano, entre otras cosas. En la cobertura de los largometrajes de documental y de ficción que forman parte de la selección oficial de este año me estará acompañando Javier Espinoza (pueden encontrarlo en Twitter y en Letterboxd). Les compartimos nuestras reseñas de los documentales seleccionados.

Temporada de campo

(Isabel Vaca, 2021)

Muchos recordamos nuestra etapa infantil y los anhelos sobre lo que haríamos cuando fueramos adultos. En el caso de Brian Campos, un preadolescente que en el verano acompaña a su familia en la Hacienda La Punta para diversas actividades relacionadas a la cría de toros de lidia, está claro: quiere ser un vaquero y para ello no necesita ir a la escuela. Acompañándolo está su primo Aarón, que cuando no está con él viendo como le liman los cuernos a los toros o en el marcaje de ganado, platican sobre sus vidas mientras exploran el campo a caballo, su lugar favorito.

Cuando no están en la hacienda, se dedican a jugar con otros niños en una versión actualizada del clásico de persecución “policías y rateros”, ahora denominado “migras y mojados”, con recreación de ejecución incluida, con mucha gracia, en una clara representación de historias familiares escuchadas y vividas. Brian no quiere ser como su padre, quien ha estado en prisión y es alcohólico, y esto le genera un vínculo más fuerte con su madre, con quien negocia no hacer berrinches al momento de que ella tiene que viajar para trabajar y dejar de verlo varios días.

La directora Isabel Vaca aprovecha el encanto de Brian, quien decide cambiarse el apellido para librarse de la imagen paterna, y presenta el retrato de alguien que tiene claro a lo que quiere dedicarle su vida, no importando agresiones en su escuela, ni la exhaustiva preparación a la que tiene que someterse para lograrlo, apoyado en el respaldo de su familia. El documental es un relato sencillo, bien ilustrado sobre esta trascendental etapa en su vida y lo único que queda pendiente es saber si lo logrará. La tenacidad está presente, lo que le falta es crecer.–JE

★★★

Pobo’ Tzu’

(Tania Ximena & Yollotl Gómez Alvarado, 2021)

En 1982, el volcán Chichonal en el estado mexicano de Chiapas hizo erupción, sepultando bajo sus cenizas a la comunidad de Guayabal, habitado por indígenas del pueblo zoque. Pobo’ Tzu’ abre 38 años después, cuando los pobladores de Nuevo Guayabal toman la decisión de regresar al sitio del viejo pueblo. Es una idea a la que algunos se resisten al principio. Temen que desenterrar los restos de sus habitantes y los escombros del pueblo pueda traer cosas malas. Pero el sueño y la iniciativa de uno de ellos se impone y en grupo y con machetes, palas y picos emprenden su camino.

La cosmovisión zoque le proporciona a la película su prólogo y es este punto de vista el que guía el estilo del documental de Tania Ximena y Yollotl Gómez Alvarado. A través de una cámara que se mueve con fluidez y una fascinación en los paisajes, capturan un ambiente natural que se siente vivo y que está estrechamente ligado a la vida de sus personajes–hay un corte particularmente acertado y hasta gracioso en el que las burbujas que se forman en el agua que se deposita en la cuenca del volcán da lugar a una olla de caldo hirviendo sobre el fogón. En conjunto con el diseño sonoro crean la sensación de algo que se puede despertar y mover en cualquier momento.

Hay personajes a los que el documental le da más atención que a otros, pero el protagonista es en sí el pueblo como colectivo. Inevitablemente se terminan sintiendo más como abstracciones que como individuos, y una secuencia en la que todos se ponen máscaras para participar en lo que parece un ritual se siente diseñada para desorientar, con énfasis en la extrañeza de sus tradiciones. Pero Pobo’ Tzu’ finalmente resulta una experiencia, más que espectacular, que provoca humildad ante la naturaleza, así como un digno acompañamiento a un ejercicio de memoria y reconstrucción.–AVR

★★★★

Comala

(Gian Cassini, 2021)

Gian Cassini hace un homenaje a su madre con Comala. Sí, la trama gira alrededor de Jimmy Cassini, su ausente padre, pero arranca y cierra con ella. Es ella quien le da pie a este viaje en búsqueda de identidad que concluye con un afectuoso reconocimiento a quien lo llevó por un camino diferente al que pudo tener de la mano de su padre. Jimmy era un asesino a sueldo que vivió en varias ciudades de México, en donde ahora viven sus descendientes. Gian viaja de Monterrey a Tijuana para entrevistar a su hermana y a la viuda de su hermano, quienes le dan pistas sobre su vida de Jimmy, pues ellos tenían una relación un poco más cercana a éste.

En estas pláticas con su familia fronteriza nos dicen que, en diferentes circunstancias, el camino de Gian probablemente sería el mismo que el de su hermano Tony, quien se dedicaba al tráfico de personas indocumentadas (“pollero”) y también fue asesinado: Tony a los 25 y Jimmy a los 43, después de haberse convertido en padres de varios hijos. Esta búsqueda por la pertenencia toma un giro inesperado cuando conocemos a su abuelo (personaje que merece un documental aparte) y descubrimos que ni siquiera el apellido que tiene la familia es el correcto.

Gian Cassini tiene una presencia constante a cuadro, no se esconde en el argumento, no tiene miedo de que se vea que es un viaje personal, íntimo, en el que descubre cosas que humanizan a su personaje de estudio: sus fotos de la infancia, los dibujos que le enviaba cuando niño (guardados por su tío en Sinaloa), y la correspondencia con su madre. También vemos que a nadie le sorprendió el destino de Jimmy, tal vez ni a él mismo, quien decía que “Dios ya no lo iba a recibir después de matar al primer hombre”. Los hijos de Jimmy en Tijuana sabían cómo conseguía el dinero y eso era problema suyo.

Comala, que toma su título de los paralelos que encontró el director y protagonista en la novela de Juan Rulfo de 1955, cumple de forma eficiente al presentar la historia de la familia de un asesino a sueldo, enfocándose en la parte familiar y las repercusiones en su descendencia. Más allá de meterse en los detalles escabrosos del trabajo de Jimmy, esa parte se ve documentada con material de archivo enfocándose en su deceso, y es una buena forma para el autor de conocer su historia y no repetirla.–JE

★★★

Cruz

(Teresa Camou Guerrero, 2021)

Cruz toca varios temas de lamentable relevancia en el México actual: la violencia del crimen organizado, la desaparición de los pueblos indígenas, sus costumbres y sus lenguas y la pobreza rural y urbana. Encomendable es que el documental articule una conexión compleja entre todos estos, pero su tratamiento no termina de hacerle justicia al material.

El título hace referencia a Cruz Sánchez, un hombre rarámuri de la Sierra Tarahumara de Chihuahua pero el documental no solo se trata de él sino tambien de su familia. Una mirada idílica sirve de introducción: preciosas tomas aéreas de barrancos verdes y escenas de una pareja mayor preparando tesgüino y después tejiendo canastas. Es en estos primeros momentos cuando la película encuentra su ritmo, lento pero también pacífico, un marcado constraste con lo que ha de venir después.

Es entonces que Cruz y su familia nos relatan como dos de los hijos de él fueron presionados para trabajar con los narcotraficantes de la zona y fueron asesinados después de rechazarse. Al volverse también blancos de amenazas, el resto decide dejar su pueblo de El Manzano y establecerse en la capital del estado. Cruz dedica una parte importante de su duración a explicar con detalle los horrores sufridos por Cruz y su familia. Esto es presentado en la forma de entrevistas directamente a la cámara, entrecortando ocasionalmente con imágenes de la naturaleza y secuencias animadas que asemejan trazos de tinta–esta última contribución funciona porque transofmra los eventos en imágenes abstractas que comunican el sentir subjetivo de sus personajes.

Fuera de este último detalle, la realización resulta algo limitada, pocas veces yendo más allá del mero testimonio y la denuncia. Vemos muy poco de la vida diaria de la familia de Cruz, cosa que puede explicarse como un intento de proteger su ubicación, pero esto resulta en un documental cuyo tema central, la familia, se explica o se infiere en lugar de sentirse. Escenas como una en la que las mujeres le enseñan a una de sus miembros más jóvenes a hacer tortillas, o el final que involucra la danza pascol, resultan más efectivas porque presentan la resistencia y la tradición con un matiz de alegría. Es mostrando aquello que valoran lo que le da más potencia a su lucha.-AVR

★★1/2

Cartas a distancia

(Juan Carlos Rulfo, 2021)

Cartas a Distancia es un merecido homenaje a todos los miembros del sistema de salud en México, particularmente a aquellos que arriesgaron su bienestar cuidando a los contagiados de COVID-19 admitidos en el Instituto Mexicano del Seguro Social. El director Juan Carlos Rulfo nos lleva a través de siete días narrados y documentados por enfermeros, enfocándose en las actividades que realizaban para darle un poco de sosiego a los pacientes y sus familiares en este difícil momento para ellos: el intercambio de medicamentos, artículos de aseo personal, cartas y videos entre ellos.

Yendo un poco más allá que lo visto en 76 Days de Hao Wu y Weixi Chen, documental sobre los primeros días de la pandemia en Wuhan, China, Rulfo nos adentra también a la vida familiar de los pacientes internados, entrevistándolos en la banqueta–donde pasaban prácticamente todo el día–y también en sus casas. De igual forma aborda elementos importantes a la trama como las teorías de conspiración compartidas vía internet sobre la fumigación masiva en algunas ciudades y la supuestamente innecesaria intubación de los pacientes, síntomas de la constante desinformación ante esta crisis global. Ésta también se hace sentir en los enfermeros: a sus quejas de sus condiciones de trabajo se le suma la frustración y coraje de ver gente caminando en las calles sin cubrebocas ante la posibilidad a verlos postrados en cama próximamente.

“Primero le agradecen a Dios, y luego a los doctores, pero no he visto a Dios, ni a santos en el hospital”, dice Jorge Gómez “Calavera”, el enfermero que nos lleva en su trayecto diario, desde la preparación de su indumentaria hasta sus rondines con pacientes, leyendo las cartas, haciendo dinámicas y tomando videos que intercambia con sus familias, quienes tienen la esperanza a volver a verse. Algunos lo logran, otros no.

Cartas a Distancia logra transmitir la emotividad de los reencuentros y la tristeza de quienes no pudieron despedirse. La edición a cargo de Valentina Leduc es dinámica y le dedica el tiempo justo a cada historia, permitiendo que el espectador también experimenta un cierre con sus personajes, a pesar de que la semana que nos presentan se siente como un constante déjà vu.–JE

★★★

La zozobra

(Pablo Cruz Villalba, 2021)

Lo mejor que se puede decir de La zozobra es que entiende los problemas ambientales como un fenómeno de complejidad en el que juegan numerosos factores interrelacionados. No puede hablarse solo de una naturaleza inmaculada y de corporaciones sin rostro dedicadas a explotarla, en medio de ellas están también las vidas y el sustento de muchas personas, así como las autoridades que presuntamente representan a unos pero responden a los intereses de otros.

El documental de Pablo Cruz Villalba se sitúa alrededor de Ciudad del Carmen, Campeche, localidad clave en la industria de la extracción petrolera en México. Pero su interés no se limita a los estragos generados por los combustibles fósiles; también aborda el apuro de los trabajadores de una empresa naval que no han recibido sus pagos desde hace meses, la experiencia de los acuicultores locales afectados por las vedas pesqueras y los asentamientos irregulares formados sobre basura por residentes a los que no les alcanza para comprar arena. La historia que emerge es una de activación económica, pero no necesariamente de oportunidades.

A través de sus entrevistas, el documental identifica a distintos sujetos que han vivido directamente las injusticias y que se organizan para resistir a ellas. No deja de ser emocional ver a uno de ellos recontar la muerte y desaparición de familiares y compañeros. Y a traves de las anécdotas de una mujer que se dedica a cuidar de los monos araña o de un hombre que cuida a una cabra que le dio una familia, uno entiende la preservación del medio ambiente en función de su día a día y no solo como una noble labor altruista. Pero la narrativa salta de un lugar a otro que uno no siente el efecto duradero, tan solo relatos insertados para llamar la atencion.

La fotografía ocasionalmente destaca la belleza de la naturaleza y la escala de las estructuras y maquinarias. Pero el enfoque del documental termina siendo más literal que visual. Lo inauguran narraciones de expertos que permiten identificar lo que está pasando en Ciudad del Carmen como un ejemplo de capitalismo extractivista y neocolonialismo, pero pocas veces va mucho más allá de ello. El mayor problema con La zozobra es que no termina de encontrar imágenes o una estructura que enriquezcan su historia más que meramente decorarla.–AVR

★★1/2

Users

(Natalia Almada, 2021)

La incertidumbre generada por las facilidades que tendrán los hijos, qué conocerán del mundo, cuáles serán sus experiencias reales que tendrán contra las que se vivirán por la vía tecnológica, entre otras cosas, son la base de algunas de las preguntas que se hace la directora Natalia Almada en Users. En un mundo que en gran medida está dominado por la computación y en el que cada vez hay más experiencias virtuales, los protagonistas de este documental (hijos de Almada) nos son presentados con la inocencia de alguien que va descubriendo el mundo, un lienzo en blanco.

Intercalando imágenes asombrosas de elementos de la naturaleza con procesos industrializados como el que utilizado para la purificación del agua, contrastándolas después con las secuelas de las temporadas de incendios que arrasan con todo a su paso, Almada logra transmitir el desasosiego de no tener el control de las cosa; también que la naturaleza siempre es más fuerte y volverá a su cauce por más que se le rete en contra.

Users es principalmente un logro de cinefotografía, la cual estuvo a cargo de Bennett Cerf, que en su espectacularidad puede subsanar las omisiones de narrativa. Aun acompañada de una estupenda partitura a cargo de Dave Cerf y el Kronos Quartet, el mensaje de repente no es lo suficientemente contundente, tal vez una alegoría sobre la zozobra que uno siente ante los eventos que nos muestra. Users culmina con un regreso a lo básico, con el contacto con la naturaleza y el perderse en ella como la mejor forma de crecer finalmente.–JE

★★1/2

Oaxacalifornia: El regreso

(Trisha Ziff, 2021)

Dos detalles de Oaxacalifornia: El regreso nos cuentan mucho de su enfoque e intenciones. Uno es su escena de apertura, en la que los miembros más jóvenes de la familia Mejía ven lo que parecen ser videos caseros de la generación anterior. El otro aparece en los créditos finales: una dedicatoria al cineasta Michael Apted, reconocido por la serie de documentales Up, los cuales seguían a diez hombres y cuatro mujeres desde su infancia hasta la tercera edad, regresando a ellos cada siete años.

Oaxacalifornia: El regreso es un retrato de tres generaciones de una familia, con raíces en el estado mexicano de Oaxaca y que ahora reside del otro lado de la frontera, en Fresno, California. Es igualmente una continuación de un proyecto documental previo, filmado 25 años antes, y la incorporación de este material permite poner en perspectiva lo mucho que las cosas han cambiado entre los dos periodos.

El tema, como de muchas historias transfronterizas, es aquella tensión entre la tradición mexicana y la realidad de la vida diaria en Estados Unidos. Los más jóvenes (a quienes sus padres, previsores, les dieron nombres que sonaran bien en inglés y en español) dominan el idioma del país en el que viven y están bien integrados a su vida, pero también practican danza folklórica y ayudan a su abuela a cocinar mole y tamales.

El documental es algo convencional en su realización. Se compone principalmente de entrevistas alrededor de un limitado conjunto de temas. Su experiencia binacional define casi totalmente a sus personajes, parece lo único de lo que se les permite hablar. Pero el producto final no carece de espontaneidad o revelaciones frescas. Oaxacalifornia: El regreso captura cómo la familia, más que un ideal fijo, se construye y refuerza a través de las historias que se cuenta a sí misma; el documental mismo se siente se siente como una extensión de este proyecto.

Cuando los abuelos cuentan cómo sus planes de retirarse a su pueblo natal se convirtieron en la decisión de quedarse en Estados Unidos, más cerca de sus hijos y nietos, es con el reconocimiento de este azar y complejidad. Un viaje a este mismo pueblo, en la ocasión de una vacación familiar, proporciona la secuencia más dulce del documental, no solo porque abuelos, padres y nietos se desenvuelven de manera tan cómoda y natural ante la cámara, pero también porque uno siente a cada uno contribuyendo, no necesariamente a preservar, pero a añadir y a enriquecer esto que esta unidad que juntos construyen.–AVR

★★★1/2

Vaychiletik

(Juan Javier Pérez, 2021)

José recibió un mensaje en sus sueños: la instrucción de tocar la flauta en las ceremonias de su comunidad. Estas fiestas sagradas de Zinacantán, Chiapas incluyen largos recorridos que empiezan a ser cansados para él, pero no puede renunciar a ellas. La tradición dice que si recibes el don no puedes rechazarlo, ya que los dioses te pueden castigar por ello.

De noche, su comunidad se sumerge en la densa niebla; de día, es un terreno fértil para sembrar. José, su esposa Evelia y su hijo Esteban se dedican a la cosecha y venta de crisantemos. José se recrimina por no tener tiempo para sembrar más para vender. Está atrapado entre sus tradiciones y lo que le gustaría hacer; por seguir participando en las ceremonias, no puede cuidar lo que siembra, “no hay pago, nadie nos apoya, solo perdemos el día”, dice.

El director Juan Javier Pérez cuenta con un acceso privilegiado para retratar las ceremonias. Su “detrás de cámaras” con su protagonista (su padre) además sirve como forma de transmitir esta tradición–que también incorpora cigarros, alcohol (por lo regular pox o tequila) y pan–a las nuevas generaciones que están encargadas de convocarlo y darle la ofrenda. Convencido de que las costumbres mueren cuando se deja de creer en los sueños, José habla de cómo gracias a sus abuelos aprendió sobre las ceremonias acudiendo desde niño a los festejos de la Santa Cruz.

Vaychiletik–o “Sueños”–es un homenaje a las tradiciones familiares y en particular a la familia Pérez. Con delicadeza, su director, quien además es miembro de la comunidad, presenta imágenes llenas de color, acompañadas de la música con la que creció, la cual también le fue transmitida por su padre. El documental asimismo funciona como testimonio de la disyuntiva en la que vive un hombre que debe decidir todos los días entre sus planes individuales y lo que los dioses han decidido para él.–JE

★★★1/2

Las hostilidades

(M. Sebastián Molina, 2021)

Debe ser difícil retratar el lugar en el que uno creció. Los lugares y los rostros resultan tan familiares que es fácil perder de vista aquello que lo hace tan único y especial. Pero es precisamente esto lo que el director M. Sebastián Molina intenta, y en su mayoría logra, con Las hostilidades, un documental sobre su comunidad y su familia que apunta a lo abstracto y ocasionalmente encuentra lo bello. El nombre del lugar puede ahora sonar familiar para muchos. Es Santa Lucía, un pequeño pueblo en el Estado de México, sitio de la base aérea militar del mismo nombre y ahora del aeropuerto, proyecto emblemático de la actual administración federal. Los aviones que surcan los cielos inevitablemente hacen una aparición.

Más allá de su relación personal, Molina encuentra en Santa Lucía un sólido objeto de estudio. Santa Lucía es una comunidad atrapada entre lo rural y lo urbano, entre la autoridad y la ilegalidad: un asentamiento agrícola lentamente absorbido por la mancha urbana de la Ciudad de México; su reputación militar, por otra parte, contrasta con el incremento en la violencia del crimen organizado. Éstos últimos dos proporcionan las principales opciones para las voces del documental, integrantes de la comunidad que han participado o tenido cercanía con uno o con otro.

Una voz juvenil domina a Las hostilidades. No solo en las narraciones que se escuchan, cuestionando las costumbres heredadas de las generaciones anteriores así como sus prospectos del futuro. Se nota también en las imágenes y actividades que Molina documenta; las fiestas locales y los juegos de los niños, bailes y peleas, los colores del atardecer y las luces de los juegos pirotécnicos parecen capturadas con energía y curiosidad, de manera burda pero espontánea, destinadas a convertirse en recuerdos evocados con nostalgia.–AVR

★★★