En México, las salas de cine se encuentran abiertas de nuevo, pero la contingencia sanitaria por COVID-19 continúa. Si deciden ver Fauna o cualquier película en cines, asegúrense de seguir las recomendaciones de higiene y seguridad pertinentes.
(Nicolás Pereda, 2022)
Hay mucho en Fauna de Nicolás Pereda que es gracioso, pero cuesta reconocerlo como tal porque su sentido del humor se parece poco a lo que típicamente reconocemos como sentido del humor cinematográfico. Su humor es el de las interacciones humanas, esos momentos azarosos que se crean espontáneamente por el mero hecho de estar en compañía de otras personas; o es el de una novela moderna, que se divierte con desviarse de las expectativas de su lector (público en este caso), usando la forma para cuestionar su propia capacidad u obligación de crear una realidad coherente.
Su escenario es más o menos cómico desde el principio. Paco (Francisco Barreiro) y Luisa (Luisa Pardo) son una pareja de actores que viaja a un pueblo de San Luis Potosí en el norte de México para que él conozca a los padres de ella–es una situación que fácilmente se presta a nervios y malentendidos con los que es fácil identificarse. Los sigue de cerca Gabino (Lázaro Gabino Rodríguez), el hermano de ella, quien estudió biología pero ahora trabaja en una agencia. El pueblo es pequeño, cosa que es establecida a través de detalles y momentos casuales. La voz computarizada del GPS les dice a Paco y Luisa y después a Gabino que han llegado, pero en realidad los deja en un punto cualquiera en medio de la carretera. Paco llega a la tienda a comprar cigarros para Gabino, pero se encuentra con que un señor acaba de comprar las últimas dos cajetillas. No queriendo quedar mal y a sabiendas de que no puede conseguirlos en otra parte, Paco desembolsa 200 pesos para comprarle sus cigarros al señor. Dicho señor (José Rodríguez López) resulta ser el padre de Luisa y Gabino. El padre y la madre (Teresa Sánchez) de Luisa y Gabino parecen ser los únicos residentes de un pueblo fantasma.
La primera parte de Fauna se entretiene con poner a Paco, el “forastero”, en situaciones incómodas con la familia de su novia. Paco le cuenta a Gabino que terminó pagando de más por los cigarros, lo que piensa es una anécdota divertida para romper el hielo. Pero Gabino interpreta que Paco le está pidiendo más dinero, insiste en pagarle la diferencia y Paco, por supuesto, se avergüenza. Después de comer, Paco, Gabino y su papá van a tomar unas cervezas. Luisa les contó que Paco salió en Narcos como Francisco Arellano Félix (Barreiro efectivamente hizo dicho papel en la serie), así que los dos hombres de la familia le piden que se “haga” una escena. Paco no puede hacerlo así como así, pero igualmente los complace. Hace su escena sin diálogos de la serie, después improvisa una con diálogos, pero ninguna parece bastarle a Gabino y su papá, quienes, fascinados o convencidos de que para Paco debe ser muy fácil, insisten que la repita.
La labor y las ansiedades del actor son ideas que recurren en Fauna. Luisa no puede dormir porque tiene una audición próxima. Le pide a su madre que la ayude a repasar sus diálogos. Luisa dice sus líneas y está atenta a la opinión de su madre. Después de una pausa anticipatoria, ella solo puede responder con un comentario sobre lo bonita que se ve. Luisa busca un consejo profesional, pero ella solo puede verla con el amor incondicional de una madre.

Y después de esto, Fauna se convierte en una cosa completamente diferente. Luisa ve a Gabino leyendo un libro y le pregunta por él. Él le cuenta lo que ha leído hasta entonces. Trata de un hombre que llega a un pueblo en busca de alguien y termina conociendo a una mujer después de un malentendido en el hotel donde ambos se hospedan. La película recrea esta trama con el mismo elenco: Rodríguez como el hombre que llega al hotel, Pardo como la mujer y Barreiro como el hombre que se entromete en su búsqueda. Detalles de la vida de Gabino se incorporan a la historia: Rosendo Mendieta como el nombre de un desaparecido en ambas partes, mineros que van y regresan de su trabajo en motocicletas. La presentación es ambigua: ¿estamos viendo el resto de la novela, o lo que Gabino se imagina que pasa después?
Fauna resulta una película fascinada por lo inseparable de la realidad y la ficción. Cómo nuestra experiencia con las obras de ficción (novelas, pero también películas) se ve coloreada por aquello que traemos de nuestra vida propia. Cómo las interacciones humanas más simples siempre involucran algo de interpretación: capas de artificio, conciencia y acción. El narcotráfico y la violencia, temas recurrentes del cine mexicano actual, más o menos aparecen; no como ráfagas de incidente, sino como rumores que se cuelan a la imaginación y se vuelven parte aceptada de la realidad.
Consciente de esta complejidad, Pereda realiza Fauna con un estilo minimalista que nunca se pone en el camino de sus personajes o sus actores. La cámara puede moverse hacia los lados, siguiéndolos, pero restringida a un punto físico, nunca acercándose o alejándose de ellos. Siempre guarda su distancia, nunca impone su agencia sobre ellos. Un corte solo aparece para contarnos del paso del tiempo o para movernos de un lugar a otro y las escenas se desarrollan en planos secuencia. Hay silencios, a veces incómodos, pero se sienten parte de la interioridad de los personajes. Si hay imperfecciones o titubeos, éstos se conservan como parte del ritmo de la escena, dictado por los actores.
Fauna termina de manera tan oblicua como empieza. Para cuando Rodríguez y Pardo están haciendo de Gabino y Luisa, haciendo del hombre y la mujer de la novela, haciendo de él mismo y la hermana de ella en un escenario que ellos mismos inventaron, queda claro que la película está más fascinada con las preguntas que con cualquier respuesta que pueda encontrar a ellas. Está menos preocupada con la coherencia del todo que con las pequeñas observaciones que pueden aparecer aquí y allá. Momentos como cuando Paco sale del bar, tal vez molesto con Gabino y su papá, tal vez preparándose para hacer la escena que le pidieron. El monólogo de Luisa, sobre el sentir de una madre, y el sentido adicional que obtiene cuando ello lo recita a su propia madre (y después su madre a ella). Éstos nos despiertan a las incertidumbres y significados de la realidad de la película y de la nuestra propia.