La hora de la desaparición (Zach Cregger) — Mención honorífica
La industria del cine evoluciona lentamente, pero el 2025 es el primer año en el que recuerdo ver un cambio importante reflejado en mi cartelera local de ciudad mediana en México. Rescato un par de tendencias. El cine de superhéroes, dominante en años anteriores, sufrió una caída importante en la taquilla con el pobre desempeño de Capitán América: Un nuevo mundo, Thunderbolts y Los 4 fantásticos: Primeros pasos. De manera sorprendente, algunas de las apuestas más rentables fueron entonces películas de terror medianas como Pecadores, Exterminio: La evolución y La hora de la desaparición. También hicieron mucho ruido los reestrenos de películas de hace algunos años: Orgullo y prejuicio, Star Wars: Episodio III — La venganza de los Sith, Amores perros y Crepúsculo son algunas que recuerdo ver exhibidas en cines cercanos y tener sólida convocatoria. La llegada de películas menos comerciales, mexicanas así como internacionales, ayudaron a que la cartelera se sintiera más refrescante y variada que en años anteriores.
Entre lo que llegó a cines o a plataformas de streaming aparecieron las nuevas películas de varios directores establecidos que me dio gusto ver de regreso: Paul Thomas Anderson, Wes Anderson, Ari Aster, Sean Baker, Bong Joon-ho, Danny Boyle, James Cameron, Guillermo del Toro, Luca Guadagnino, Rian Johnson, Kiyoshi Kurosawa, Spike Lee, Richard Linklater, Jafar Panahi, Lynne Ramsay, Kelly Reichardt, Benny Safdie, Steven Soderbergh (con dos películas), Joachim Trier y Edgar Wright.
En el mundo del cine mexicano, la historia más o menos se repite: mucha producción y poca distribución—mi película mexicana favorita de este año, Un techo sin cielo de Diego Hernández, apenas se estrenó en el Festival de Cine UNAM y, hasta donde sé, todavía no cuenta con distribución. Por esta razón, no tuve mucha oportunidad de ver mucho del cine mexicano independiente que me llamó la atención. El lado de la cartelera comercial me pareció un poco más alentador, quizá no en recaudación pero sí en oferta. Se dice que el cine mexicano hoy es puro comedias románticas bobas, pero este año me dio gusto ver, como en el año pasado, una tendencia hacia mayor variedad. Corina y Autos, mota y rocanrol, aunque técnicamente comedias, no son para nada típicas. Soy Frankelda, celebrada como el primer largometraje mexicano de animación en stop-motion y una fantasía con toques de horror, fue una obra ambiciosa que me da gusto ver que el público ha acogido. Y el sensible y tierno drama adolescente Déjame estar contigo es otro ejemplo del tipo de cine mexicano comercial que quisiera ver más seguido.
A partir de las películas que llegaron este año, he elaborado una lista de veinte que considero las mejores. Como siempre, sus lugares fueron determinados por mi criterio y gusto personal. No vi todas las películas que quise o que probablemente debería. Y sobra decir que ninguna lista, mucho menos una elaborada por una sola persona, puede determinar de manera objetiva las mejores películas de cualquier año. Pero las películas de esta lista sí son las que más me impresionaron y gustaron, y escribo de ellas esperando que, sí leen esto, se animen a verlas o a continuar la conversación.
[Para armar esta lista se tomaron en consideración las películas estrenadas en cines tradicionales, espacios de exhibición alternativa y plataformas de streaming en México durante el 2025.]
Sin más que agregar…
20. Del cielo al infierno

Spike Lee honra a Akira Kurosawa sin imitarlo, tomando el mismo material de su clásico de los sesentas pero entregando un joint que solo él podría hacer. Denzel Washington toma el lugar de Toshiro Mifune con la misma cabalidad. En Del cielo al infierno, el dilema moral de un magnate que debe rescatar al hijo de su empleado cercano de un secuestrador rencoroso se desenvuelve en un Nueva York colorido y musical que es puro Lee. Un vibrante recorrido por el metro se convierte en una persecución a ritmo de salsa, y la confrontación final entre su héroe y su villano toma la forma de un intenso duelo de rap.
19. Las guerreras k-pop

Las guerreras k-pop es una de las historias de éxito más impresionante del año. Esta película animada nació en Sony Pictures Animation pero se estrenó sin ceremonia en Netflix. Ahí, lento pero seguro, se convirtió en una de sus películas más vistas y produjo algunas de las canciones más populares del año. La historia de la película no es perfecta. Un potencial romance la distrae de la divertida química entre sus tres heroínas, un grupo de k-pop con una doble secreta como cazadoras de demonios. Pero la animación es ágil y colorida, sus diseños creativos y su sentido del humor constante y bobo. Su energía es tan contagiosa y entretenida como sus canciones. Después de verla, el fenómeno me hizo todo el sentido del mundo.
18. El brutalista

El brutalista de Brady Corbet es una película que grita ambición. Por un lado, es la historia de un arquitecto que, a pesar de enormes dificultades, lucha por hacer realidad su visión. Por otro, su realización parece guiada por ese mismo deseo de grandeza. Con una fracción del dinero con el que suelen producirse las películas estadounidenses de hoy, Corbet entrega una épica sobre la migración, el dinero, la religión y el arte que cubre décadas y busca un lugar al lado de las obras maestras de Francis Ford Coppola y Paul Thomas Anderson. No siempre está a la altura, pero no deja de ser una conmovedora y trágica historia sobre cómo el sueño americano se hace realidad y después se esfuma.
17. Wake Up Dead Man: Un misterio de Knives Out

Creo que ningún director estadounidense comercial se divierte tanto construyendo tramas como Rian Johnson. Una serie de misterios sobre asesinatos es una continuación lógica para su carrera y en ésta, su tercera entrega, me sigue cautivando (a pesar de mi escepticismo inicial). Con elegancia, Wake Up Dead Man: Un misterio de Knives Out entreteje simbolismo religioso con comentario político y el más bobo sentido del humor. La mecánica de su narrativa nunca opaca su corazón puro y bondadoso: Josh O’Connor como un padre católico con contradicciones y demonios, pero con una ternura e inocencia que se complementa genialmente con el ateo Benoit Blanc, que Daniel Craig sigue interpretando con claro deleite.
16. Nueva ola francesa

Me considero un admirador de Richard Linklater, pero la premisa de Nueva ola francesa me dio motivos para dudar. Por un lado, una película sobre Jean-Luc Godard se sentía fuera de sus capacidades. Por otro, enfocarse en la realización de su película más popular solo podía abonar a la caricatura que eclipsa su trabajo más político y radical de décadas posteriores. Me da gusto haberme equivocado. Linklater entrega una película hecha con mucha admiración hacia Godard pero a la que le importa poco lo que él hubiera pensado de ella. Su versión del icónico director es una figura cómica y caótica, que se mueve con soltura y entusiasmo entre episodios que capturan las emociones y alegría de hacer cine.
15. Presencia

De vez en cuando, Steven Soderbergh nos entrega una película que nos recuerda sus raíces como cineasta independiente, con gratos resultados. En Presencia se pone varias restricciones que resuelve con creatividad y que contribuyen a una atmósfera de frialdad e inquietud. En esta reinterpretación que él y el guionista David Koepp hacen del subgénero de casas embrujadas, la cámara sirve como punto de vista de un fantasma con asuntos sin resolver, desarrollándose entonces en largas y fluidas tomas que nos hacen sentir como invasores invisibles en la privacidad de una familia. Su ejecución encuentra ese inusual equilibrio entre el Soderbergh que puede reducir el cine de género a sus componentes más elementales, pero también un lado espiritual que no explora muy a menudo.
14. Valor sentimental

Valor sentimental nos promete lágrimas con la historia de un director de cine que trata de reconectar con sus dos hijas tras la muerte de su exesposa y madre de ellas. Pero Joachim Trier, quien dirige y coescribe el guion, añade giros, no solo a la trama sino a su presentación, que nos dan una perspectiva diferente a las emociones que sus personajes despiertan en nosotros. La realización de una película con una actriz estadounidense y los recuerdos despertados por la casa en la que crecieron nos entretienen preguntándonos por la forma en que los sentimientos de cada uno se entrelazan y se transforman.
13. El esquema fenicio

Después de jugar radicalmente con la realidad y la ficción en Asteroid City, Wes Anderson regresa con un cuento más directo de aventuras y espionaje internacional en El esquema fenicio. Preciosamente diseñada hasta el más mínimo detalle, la película sin embargo rescata la simpleza y emotividad de sus primeras películas. La historia sigue a un patriarca complicado, como los de Los excéntricos Tenenbaum o La vida acuática con Steve Zissou, que trata de restablecer la relación con su hija guiándola en un recorrido por su imperio corporativo. Una oleada de personajes secundarios, interpretados por los actores del creciente repertorio de Anderson, llevan a esta salvaje y sorprendentemente violenta comedia por territorios encantadores.
12. Flow

A inicios de este año, una animación letona hecha principalmente en el software gratuito Blender, hizo historia al ganar el Oscar de mejor película animada. Más allá de su logro de producción, la película brilla por la forma en que sus restricciones la obligan a ponerse creativa con la forma en que cuenta su historia. Flow sigue a un grupo de animales encabezado por un tierno gatito gris oscuro que deben sobrevivir a una súbita inundación y es contada sin un solo diálogo. Bajo esta premisa, su atención a los gestos más mínimos de los animales resulta preciosa, mientras que su cataclismo natural adquiere un misterio y maravilla al no recibir ninguna explicación.
11. No Other Land

Uno de los principales valores de No Other Land es su mirada directa a la situación reciente de Palestina. A través del testimonio y cámara de los más directamente afectados, el documental deja prueba y evidencia de las invasiones del ejército y colonizadores israelíes y celebra los esfuerzos de una comunidad en Cisjordania por organizarse y resistir. Cuando el gobierno Israel continúa llevando una guerra mediática para negar o minimizar las atrocidades que ha cometido, esta mirada contraria es de un valor incalculable. Aunque las agresiones siguen, en los últimos meses del año, la opinión pública y experta cambió radicalmente, y la victoria de esta película en los Óscares marca uno de esos momentos cuando la voz de Palestina resonó por todo el mundo.
Aquí concluye la primera parte de este artículo. La lista continúa aquí el 5 de enero.
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