[Imagen superior: Midsommar: El terror no espera la noche, mención honorífica]
Aquí empieza la segunda parte del artículo. La primera parte está disponible aquí.
10. Si la colonia hablara
El director Barry Jenkins decidió seguir su ganadora del Oscar Luz de luna con otra historia de un amor imposible, esta vez partiendo de una novela del ícono de la literatura afroamericana James Baldwin. Si la colonia hablara cuenta la historia de Tish y Fonnie, dos jóvenes negros decididos a estar juntos a pesar de la adversidad. La película nos confronta de inmediato con estas dificultades: está presentada en una cronología fragmentada, saltando entre la pareja buscando un apartamento en Nueva York y él en la cárcel por un crimen que no cometió. Pero lo que hace a la adaptación de Jenkins preciosa y finalmente un tanto esperanzadora es su mirada a la vida diaria de estos dos amantes y sus familias, el monólogo interno de Tish y la atmósfera que crean la fotografía de James Laxton y la música de Nicholas Britell.
9. Clímax

La consigna de la película más reciente del controversial director argentino/francés Gaspar Noé era seguramente la de crear el equivalente cinematográfico de un mal viaje de ácido. Lo logró, al parecer. Partiendo de una fiesta de un grupo de bailarines en París, Clímax pronto se convierte en una de las experiencias más estresantes posibles en una sala de cine este año. Más que el shock, lo que hace a la visión de Noé tan fascinante es la manera gradual en que nos sume a esta pesadilla, la cantidad de sensaciones y sentimientos por los que nos lleva y la forma en que convierte su única locación, una escuela abandonada, en un laberinto bañado en neón, cuya geografía parece reinventarse cada que la cámara de Benoît Debie circula siguiendo a los asistentes.
8. Parásitos

El director surcoreano Bong Joon-ho no es un fan del capitalismo y con su impredecible, llamémosle thriller, Parásitos se da a la tarea de destruir varios de sus mitos más dañinos. Centrándose en una familia pobre de Seúl que se infiltra expertamente en las vidas de un clan adinerado, la película no se hace ilusiones de la moralidad de sus protagonistas; sus reacciones sin embargo siguen una lógica comprensible dictada por sus necesidades y aspiraciones. En una magistral obra de dirección, Bong logra extraer suspenso de las ideas más absurdas y extravagantes, y en conjunto con el diseñador de producción Lee Ha-jun crea el set más memorable del año, pero el corazón de la película se encuentra en el estrecho vínculo compartido por los Kim y cómo este es puesto a prueba por la inherente tragedia de su situación.
7. Entre navajas y secretos

Rian Johnson es uno de los cineastas más ingeniosos trabajando en el Hollywood de hoy. Después de sacudir el fandom de Star Wars, Johnson tornó su mirada a un mundo apenas más caótico: el de la política de Estados Unidos. Entre navajas y secretos parte de las convenciones de los misterios de Agatha Christie, pero al mismo tiempo que revela los motivos de los posibles asesinos de un millonario escritor, también expone el privilegio y la xenofobia de la élite económica del país. Una película hecha con un palpable enojo, pero también un optimista tributo a las acciones bondadosas y desinteresadas. Uno se queda con ganas de ver un poco más de su envidiable elenco de ricos odiosos, Johnson inteligentemente construye la película alrededor del improbable dúo de Daniel Craig y Ana de Armas, quienes se complementan perfectamente.
6. Mirai: Mi pequeña hermana

Mamoru Hosoda lleva tiempo desarrollando una de las voces más conmovedoras en la animación contemporánea (su Los niños lobo es una obra maestra). Ahora, con Mirai: Mi pequeña hermana ha recibido su primera y muy merecida nominación al Oscar de animación. Con una mezcla de íntimas escenas de vida familiar y fantásticos paisajes que trascienden el tiempo y el espacio, construye un tributo rico en metáforas a la imaginación de los niños, la forma en que desarrollamos empatía por los demás y formamos nuestra propia identidad a través de nuestras relaciones con ellos. La trama se siente de poco riesgo, no es más que la historia de un niño acostumbrándose a la llegada de su hermana bebé. Pero al contrastarlo con ricos escenarios, Hosoda captura lo disruptivos que se sienten los cambios elementales y finalmente necesarios de la infancia.
5. Un asunto de familia

¿Qué hace a una familia una familia? A los Shibata no los une un lazo de sangre, ni siquiera el reconocimiento de la ley. Sin embargo, el lazo que comparten al refugiarse en un mismo techo y sobrevivir a través del hurto en tiendas los mantiene más unidos que otros hogares. Como Parásitos (otro ganador de la Palma de Oro en Cannes), Un asunto de familia desafía las nociones simples de moralidad enfrentando los actos individuales antes las crudas necesidades del entorno. Es una película socialmente consciente, pero que nunca hace obvia su crítica porque el director Hirokazu Kore-eda observa con tanta atención y naturalidad la vida de sus personajes. Uno se siente tan invitado a ser parte de sus vidas y a hacer propios los dilemas que enfrentan cada día.
4. El misterio de Silver Lake

El misterio de Silver Lake tiene todos los elementos para convertirse en un clásico de culto. Apropiadamente, los críticos y el público en general no quedaron del todo convencidos por su visión paranoica y surreal de Los Ángeles, quizá demasiado parecida a la de Paul Thomas Anderson en Vicio propio. Pero la película de David Robert Mitchell, la primera después de su éxito independiente de terror Está detrás de ti, está llena de su propia densidad de símbolos, personajes secundarios de todo tipo y está sintonizada a ansiedades más modernas. No se hace ilusiones sobre la misoginia y mente conspirativa de su protagonista, un hastiado y obsesivo Andrew Garfield, pero sí lo convierte en un amargo y impotente guía a través de una ciudad llena de fiestas, tramas y enredos, pero tan inhóspita como cualquier desierto.
3. La favorita

Muchas películas de época deciden ignorar la crudeza y suciedad de todo tiempo pasado. Con razón la etiqueta de “dramas de disfraces” les queda tan bien. No es el caso con La favorita que, aunque se sitúa en el corazón de la realeza de Inglaterra del siglo XVIII, está llena de mugre, enfermedad y sexo. Es un ambiente apto para una historia de manipulación y grotesco privilegio, tan decadente como es entretenida. Olivia Colman, como la caprichosa pero vulnerable Reina Ana, y Emma Stone y Rachel Weisz como las dos mujeres dispuestas a todo por llegar a su oído y conquistar sus afectos, interpretan con ferocidad los memorables diálogos del guion de Deborah Davis y Tony McNamara. Con esta comedia negra, Yorgos Lanthimos expone los triviales motivos detrás de las decisiones políticas; los lentes angulares de Robbie Ryan completan el grotesco espectáculo.
2. Burning

Burning está construida alrededor de un enigma que finalmente no es un enigma. Temprano, el director Lee Chang-dong nos presenta a una preciosa y cautivadora joven que desaparece de la vida de su solitario protagonista tan súbitamente como llega. Al preguntarnos qué pasó con ella, nuestra mente puede voltearse a explicaciones que convierten a la película en un misterio criminal, cuando deberíamos preguntarnos por qué creemos eso en primer lugar. Aunque nunca se separa del punto de vista de un joven obsesionado con encontrarla, la película no ignora las fuerzas sociales que lo conforman. En sus cautas pero nunca lentas dos horas y media de duración, Lee construye una bomba del tiempo de resentimiento a partir de la soledad masculina y la desigualdad económica. La última escena puede sentirse abrupta y la falta de una resolución frustrante, sólo si no estamos prestando atención.
1. Guerra fría

Quizá no lo parezca, pero Guerra fría tiene mucho en común con Lady Bird, número uno del año pasado. Aunque cuentan historias radicalmente diferentes, ambas tienen una capacidad de síntesis extraordinaria, capaces de navegar tantos eventos y emociones en apenas hora y media. En su crónica del romance entre dos músicos durante el homónimo periodo histórico, Pawel Pawlikowski explora el ascenso del régimen comunista de Polonia, su transición de la esperanza revolucionaria al autoritarismo y la represión. A través de la música, la película pregunta si la idea del hogar es una herramienta ideológica o un lugar real sin el cual no podemos vivir. Sus viñetas, llenas de textura y fotografiadas en precioso blanco y negro, duran exactamente lo que tienen que durar, pero la sensación sigue siendo vertiginosa. Como Wiktor y Zula, queremos regresar al mejor tiempo que acaba de pasar.
Guerra fría es una épica historia de amor, una profunda reflexión sobre la historia y la mejor película que vi de este año.
