(Silent Night; John Woo, 2023)

La historia de Venganza silenciosa es tan simple en su concepto y tan trillada detalles que podemos decir que ya la hemos visto y no interesa volverla a ver. Pero dado que su director es John Woo, esta indiferencia se convierte inmediatamente en emoción y expectativa. El nombre de John Woo es, por supuesto, sinónimo con el cine de acción más explosivo y sensacional. Aficionados del género lo reconocerán por Un mañana mejor, The Killer y Hard Boiled, un trío de películas que hoy en día son obras esenciales del cine de su natal Hong Kong. Y el público en general seguro identifica todavía esa mescolanza de melodrama policiaco, acción espectacular y giros narrativos difíciles de creer, aderezado con explosiones, balazos y palomas, que caracteriza el éxito noventero hollywoodense Contra/Cara.

Al inicio del nuevo milenio, tras un par de fracasos en la taquilla estadounidense, Woo regresó a China, donde principalmente se dedicó a hacer épicas históricas. Solo veinte años después de El pago, su última película para un estudio de Hollywood, Woo regresa con una película de habla inglesa. Bueno, algo así. Venganza silenciosa es por diseño una película con mínimos diálogos, en la que la acción hace el trabajo típicamente reservado para ellos. Esto es, por supuesto, uno de tantos artilugios superficiales que tratan de darle novedad a viejas fórmulas. Pero es uno apropiado para un director que, hablando el lenguaje universal de la violencia cinematográfica, se ha desenvuelto brillantemente entre dos industrias tan diferentes.

La historia abre en Nochebuena, cuando una bala perdida de un tiroteo entre pandilleros alcanza y mata al hijo pequeño de Brian Godlock (Joel Kinnaman). Brian persigue a los responsables, pero es herido gravemente por Playa (Harold Torres), el líder de una de las pandillas, quien le dispara en el estómago y la garganta. Es un planteamiento simple, pero como suele pasar en una película de Woo, lo que importa no es la historia, sino cómo se cuenta. El guion, de Robert Archer Lynn, estructura la primera parte de la película de tal manera que el incidente que motiva a Brian solo se vuelve claro con el paso del tiempo. A medida que Brian trata de procesarlo, los detalles poco a poco completan la imagen de lo que pasó.

Venganza silenciosa_1

Después de un prolongado periodo de recuperación en el hospital y la dolorosa revelación de que ha perdido la voz, Brian regresa a casa al lado de su esposa Saya (Catalina Sandino Moreno), donde el mismo espacio se convierte en un recordatorio constante de la tragedia. La película salta sin cortar entre pasado y presente; entre la gris atmósfera del duelo y los soleados juegos de padre e hijo. A Brian le basta recostarse en su cama para traerlo de vuelta a su mente. La pérdida se vuelve imposible de escapar. ¿Estoy buscando demasiado significado en lo que, a final de cuentas, es una simple y boba película de acción? No lo creo, pues esa intensidad melodramática siempre ha sido característica del cine de Woo.

La narración en el cine de Hollywood, y en los muchos cines que se inspiran en él, tiende a ser redundante. La puesta en cámara y en escena tienden a estar subordinados al diálogo. Al remover este elemento, Woo llama atención a esos otros que como espectadores tendemos a pasar por alto. La música, el lenguaje corporal de los actores, el trabajo de cámara y el montaje cobran protagonismo y mayor poder expresivo. Brian y Saya tratan de reconciliarse con la muerte de su hijo a través de miradas y caricias. Es un ejemplo particularmente íntimo de narración visual, más parecido al lenguaje artístico de una directora como Claire Denis que al de la maquinaria hollywoodense.

Para contar una historia con mínimos diálogos, Venganza silenciosa aprovecha lo mucho que como espectadores hemos absorbido las reglas del cine de acción. Si ya sabemos que algo va a pasar, la película puede saltárselo cómodamente y sugerir lo inevitable a través de la elipsis. Brian se obsesiona con matar a los responsables de la muerte de su hijo y sabemos que su sed de venganza va a alejar a Saya de su vida. En lugar de mostrar una prolongada escena de ruptura, la película sugiere esa separación con el montaje paralelo: del rostro de Saya, triste e impotente, salta a Brian entrenándose en el manejo de armas y en combate cuerpo a cuerpo. El duelo y la violencia quedan selladas simbólicamente con un pequeño toque: una lágrima que cae del rostro de Saya se convierte, gracias a la magia de la edición, en un casquillo de bala.

Venganza silenciosa se empeña en contarnos todo de manera visual. Es un desafío considerable, al que lamentablemente responde encontrando muy poco que contar. Sin una manera fácil de involucrarnos emocionalmente en personajes que no sean Brian, la película opta por no hacerlo. Scott Mescudi aparece como un detective que sigue de cerca su caso, pero su tiempo en pantalla no se traduce en una personalidad o un propósito. Lo mismo ocurre con los villanos, que quedan reducidos a una colección de clichés de pandilleros latinos.

Venganza silenciosa_2

Esto último trae resultados desafortunados: vista desde un lente político, Venganza silenciosa no puede evitar sentirse como una fantasía racista de un hombre blanco matando a personas de color. Cuando Brian sale del hospital, la película pinta una imagen apocalíptica sacada de un noticiero derechista gringo: hombres en tatuajes vendiendo drogas a plena luz del día y repartiendo billete entre niños. La producción de la película complica un poco más las cosas. La historia transcurre en Estados Unidos (en un guiño al simbolismo favorito de Woo, en una ciudad que se llama Las Palomas) pero fue filmada en México. El efecto es divertidamente desorientador en un principio–de la misma forma en que Contra/Cara se siente más absurda al situar una premisa de ciencia ficción en un mundo idéntico al presente. Pero la implicación es que un Estados Unidos en decadencia luce igual a las calles de México.

Raro para una película de John Woo, las escenas de acción son lo menos impresionante de Venganza silenciosa. A sus 77 años, Woo todavía puede llevarlas a cabo con brutalidad y energía, desplazándose en el espacio con fluidez y resistiendo el impulso a cortar rápido, por lo que los golpes, disparos y cuchillazos aterrizan con fuerza y claridad. El problema de estas escenas de acción está en su concepción: se limitan a persecuciones, peleas y tiroteos en calles y edificios abandonados. Como esas que hemos visto en los muchos clones de John Wick, películas que, irónicamente, no existirían sin el cine Woo. Hay algo un poco triste en ver a un maestro encajonado en las fórmulas de las películas que lo copiaron.

Narrativamente, Venganza silenciosa es todo primero y segundo acto, no contiene giros o variaciones y no tiene un clímax de verdad. Nuestra simpatía por Brian se disipa cuando su venganza se reduce a un mero imperativo físico. Se siente hueca, sin humor ni placer ni propósito. Quizá su cacería humana es su forma de expresar aquello que su voz no le permite y esa incapacidad de procesar sus sentimientos lo lleva a una búsqueda destructiva y autodestructiva. Aquí, no obstante, sí siento que estoy buscando significado donde no lo hay.

Si la película fuera concebida como un comentario sobre la futilidad de la violencia, otra cosa habría sido. Pero uno siente, más bien, que simplemente no encontró una historia que le hiciera justicia a su concepto original. Para una película con mucho a su favor, Venganza silenciosa termina siendo demasiado plana. Pero vale la pena por esos detalles extraordinarios que nos recuerdan quien está detrás de la cámara. No es el regreso triunfal que merece uno de los mejores directores de acción de la historia, pero se agradece de todas formas.


★★★1/2


https://storage.ko-fi.com/cdn/brandasset/kofi_s_logo_nolabel.png?_gl=1*ctd280*_ga*NzgwOTE0NzE3LjE2NzgxMjgzMjI.*_ga_M13FZ7VQ2C*MTY4MzQ5MjY3OS41My4xLjE2ODM0OTI3NjUuMzYuMC4wÉste artículo, como el resto del archivo de Pegado a la butaca, llega a ti de manera gratuita. Si te interesa apoyar esta labor de crítica de cine independiente, te invito a realizar una donación a través de Ko-fi, a partir de 1 USD, o a compartirle esta publicación a alguien que creas que le puede gustar. ¡Gracias!